Tras decidirme a probar a hacerlo y varias pruebas después, con las que podéis comprobar la clase de "dieta" que estamos haciendo ¡jajajajaja!, voy a colgar la receta del exquisíiiiiiiiiisimo coulant de chocolate.
La verdad es que es un postre muy fácil de preparar, fácil de guardar y rapidísimo de hacer para poder sacarlo en el momento ideal tras una comida. Se come templadito, recién sacado del horno y tras unos minutos de reposo para que no queme.
Podemos preparar la mezcla y hacerla al momento o para ser más prácticos, podemos hacerlo, congelarlo en crudo sin hornear en: vasitos, flaneras desechables de aluminio, recipientes que aguanten el horno... y meterlos en el horno cuando estemos por el segundo plato.
¡No apto para adictos al chocolate porque si lo pruebas no podrás deshacerte de esa adicción!
Animaros a hacerlo porque es muy sencillo y lo más importante, está de vicio.
Ingredientes para dos coulant no muy grandes:
- 40 gramos de chocolate para fundir (más de 60% de cacao). Yo suelo utilizar los de Nestlé postres negro y normal.
- 2 cucharadas soperas de azúcar glasé
- 2 cucharadas soperas de harina tamizada
- 1 huevo
- 1 cucharada y media de mantequilla
- 1 pizca de sal
- un chorrito pequeño de cointreau, ron... (opcional)
Fundimos el chocolate y la mantequilla al baño maría o en el microondas a baja temperatura y de poquitos en poquitos (15 seg. remover, 15 seg. remover...) para que no se queme el chocolate. Añadimos también el licor si nos gusta.
Separamos la yema de la clara. Batimos la yema con la mitad de azúcar por un lado hasta que quede algo más blanca. Batimos la clara por otro lado y cuando esté casi a punto de nieve, añadimos el resto del azúcar y terminamos de montar (con un tenedor vale, aunque podemos usar varillas eléctricas)
Añadimos la mezcla de chocolate a la yema con azúcar y mezclamos con cuidado con una lengua o cuchara de madera.
Agregamos las claras montadas al resto de la mezcla con mucho cuidado y con movimientos envolventes para no perder el aire que hemos metido con el batido.
A esa mezcla, vamos añadiendo poco a poco la harina tamizada (pasada por un colador o tamiz) y seguimos integrando todo con movimientos envolventes y suaves. Echamos una pizca de sal.
Untamos con mantequilla y cacao en polvo o harina los moldes si los queremos desmoldar en un plato, si no, no hace falta. Vertemos la mitad de la mezcla en cada molde.
En este momento podemos optar por dos cosas: hornearlo en ese preciso instante o congelarlo y así podremos hornearlo cuando nos haga falta y ya lo tendremos preparado con antelación.
Para hornear, tan solo precalentar el horno a 200 grados, meter los coulant y bajar la temperatura a 180 grados Dejarlos 8-10 minutos nada más. Sacar y dejar templar.
Lo ideal es que quede una ligera película exterior cuajada a modo de bizcocho y un interior líquido, pero podéis hacerlo más o menos según vuestro gusto si no os va tan líquido.
¡A disfrutar!
| Este un poquito más hecho |






















