El otro día fue el cumpleaños de mi chico y decidí hacerle una tarta algo diferente; así que decidí hacerla con bizcocho genovés, que nunca había hecho. Aunque dicen que: ¡los experimentos con gaseosa!, yo casi siempre hago caso omiso en esto de la cocina; así pasa, que a veces meto la pata y no sale como yo pensaba. En este caso no fue así; salió como yo quería y realmente bueno.
El bizcocho genovés es uno de los más básicos en pastelería. No contiene casi grasa y es muy esponjoso y ligero, debido a la introducción de aire en la masa. Es perfecto para rellenar y obtener pasteles ligeros. Se corta muy bien y se desmiga mucho menos que otros, además, absorbe muy bien los líquidos por lo que se puede emborrachar con lo que queramos: almíbar, licor reducido, zumo de naranja o jarabe de naranja, limón, mermelada ligera, unas natillas ligeras...
Si no os hacéis aun a la idea de como queda, es como los bizcochos de los pastelillos esos cuadrados borrachos de las pastelerías, bueno... pondré fotos, jajaja.
Ingredientes para un bizcochito que se puede cortar en dos por la mitad y rellenar. Si queremos una tarta más alta como yo hice, hacemos dos hornadas con doble de ingredientes o primero uno y luego hacemos el otro:
- 30 gramos de mantequilla (se puede hacer sin ella)
- 4 huevos
- 120 gramos de azúcar glacé tamizada
- 120 gramos de harina de trigo tamizada
- aroma de vainilla (opcional)
Encendemos el horno a 180 grados arriba y abajo.
Untamos un molde con mantequilla y luego espolvoreamos harina (para que no se pegue la masa)
Separamos las yemas de las claras, procurando que en las claras no caiga nada de yema y que el bol donde batamos las claras esté perfectamente limpio y seco. Batimos las yemas con unas varillas y con la mitad del azúcar glasé y el aroma de vainilla si se desea y reservamos.
Batimos las claras, preferiblemente con unas varillas eléctricas si no queremos dejarnos el brazo y cuando estén casi montadas, añadimos el resto del azúcar glasé. Una vez montadas a punto de nieve (que queden duritas y no se caigan del bol), añadimos las yemas batidas poco a poco, incorporándolas con una lengua o cucharón, con movimientos lentos y envolventes, ya que no queremos que las claras pierdan el aire que tienen. En este momento, si queremos, añadimos la mantequilla derretida en el microondas si se desea (se puede hacer sin mantequilla)
Una vez las claras y las yemas juntas, con poquitos movimientos envolventes, vamos añadiendo poco a poco la harina tamizada y seguimos con la lengua o el cucharón envolviendo la mezcla poquito a poco para que no pierda consistencia.
Una vez todo junto, vertemos en el molde y metemos unos 30 minutos. Comprobamos con un palillo que está echo. Se tostará algo la parte superior. Ya lo podéis probar que es muy bueno y muy agradecido para tartas porque no se desmorona. Yo personalmente lo corto por la mitad con una lira (instrumento como una sierra de marquetería que va a ras de la encimera y corta a la misma medida por igual)
La tarta que hice de cumpleaños le puse un almíbar de ron (vaso de agua. algo menos de azúcar al fuego y cuando ha cocido un poco, echamos el ron y dejamos que se evapore el alcohol) para emborrachar el bizcocho, un piso rellenos de ganache de chocolate, otro con mermelada de ciruela para dar un toque ácido que me encanta y frosting de crema de queso. La bañé con cobertura de chocolate que quedó crujiente y la decoré con frosting de queso y fresas frescas.



